sábado, 19 de mayo de 2007

En algún lugar de la República Mexicana

*"justamente en estos momentos en donde la confusión reina terriblemente sobre la atmósfera..."

*Rockdrigo Gonzáles.


Al menos 6 horas ya llevábamos dando vueltas, o eso creía, en el desierto después de haber llegado unos días atras del Estado de méxico, meche y yo caminábamos en medio de un lugar desconocido, y completamente enajenados en encontrar una plantita de peyote. Un anciano del pueblo nos había indicado donde podíamos hallar una matita de hikuri, nos aclararó también que debíamos hablarle a la planta después de haberla encontrado y disculparnos porque nos la ibamos a comer, pero no a ella sino a la que hallaramos después de haber encontrado ésta en el camino y entonces el viejo aceptó una maleta de ropa que llevábamos justamente para el trueque con la gente de aquellas comunidades; sin más emprendimos la busqueda y luego sin darnos cuenta ya estábamos totalmente adentrados, solos, en cuestión de minutos nuestras percepciones ibán perdiendo la credibilidad de una razón coherente, caímos en la profundidad de un órden completamente alterno, el sol resplandecía y retumbaba al momento de hacerlo, se podía escuchar el crecer de las matas, y luego todo comenzaba a nacer, crecía y se desvanecía, literalmente era el sucitar de la vida, el desapercibido vaiven constante, ejerciendo la inminencia de una maravillosidad indescriptible. la vasta zona, extensa, guerrera y a la vez tan noble nos devoró al instante y entonces confundieronse todos los papeles de la existencia. Se comenzó a escuchar un sonido de mosca..., moscas y moscas en el desierto; un estxraño mensaje moscuno que nos advertía que la situación era favorable a nosotros y que hallaríamos lo que anhelábamos yendo por una dirección en específico, sin embargo notábase de pronto una rara ambiguedad, es decir que también entedimos que el mensaje era agresivo cual si, en obviedad, invadiesemos su territorio y tratáran de alejarnos...


viernes, 11 de mayo de 2007

ese vicenzo

hace unos días la novia del hermano del vicente, "el di caprio", perdió la vida en un accidente automovilístico; vicente iba a hacer el viaje con ellos pero a últimas no se subió al coche y horas después se entera del suceso. A raíz se ha puesto a pesar en la muerte -¡que triste! ¿no loco?..., el que mueras , que dejes de existir de un segundo para otro; sin embargo Ángeles y oscar tratan de explicarle que la muerte no es una puerta que se cierra, si no que se abre y por lo tanto no debería de temerle.
Por otra parte yo comprendo al Vicent porque expresó una frase con muchísima verdad: -"al chile que tristeza me da el pensar que ya no voy a existir, que ya no voy a ver a mis amigos, a las personas que me importan y con quien quiero estar".

Me dió la vibra bailarina

En 1999 conocí a un buen tipo llamado javier. En el 2001 le dieron unos balazos aca por Azteca.
De el aprendí a torcer el cuerpo al bailar, y hace unos meses en una fiesta me debraye tanto en el baile, comencé a desplazar a unos con el movimiento de mi cuerpo al ritmo de unos guitarrazos enérgicos que emanaban de los amplos de la banda que tocaba, y siendo así fué que dos tres empezaron tambien a menearse y sus cabezas se movian con ritmica intención; después, camino de regreso al cantón como diecieseis calles y el javier me asaltaba el pensamiento. La neta, donde quiera que su energy este esparcida, buena onda con ese carnal.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Rip coyota Rip

Atropellaron a la coyota, la perra french del Alonso.
Cada que iba a su casa pues pinche perra siempre estába molestando, y ademas ya había tenido la perra un altercado con el gato, tanto así que este le sacó el ojo, y pues quedó tuerta, y pues en esa casa siempre han existido alguna que otra "mascota", así que pues están acostumbrados a que los animales desfilen.
Dice el Alonso que nadamas vió como la puerta estába abierta y la coyota salió hecha la chingada y que oyo el amarron de un carro y cuando salió el coche se dio fuga y el vio a la perra muerta y exclamó: -¡NO!, ya no lo alcanzo... para darle las gracias.
Pero el Oscar me contó que en realidad solo la golpeó el coche y que pensaron que se fue a morir por allá lejos, y que un buen día la vió que ya la tenian en otra casa ya bien bañadita y arregladita, y pues que simplemente cambió de aires.
-hasta de nombre cambió, ¿no?-
-pues ni modo que dijeran "ah tiene carita como de coyota"-